|
|
|
El legado material
En la Noguera confluyen dos grandes factores que marcaran la entrada de un nuevo
estilo arquitectónico y su incidencia en el paisaje. Por una parte, desde
principios del siglo XI se reactiva la presión feudal sobre la frontera con
al-Andalus y, por otra, coincide con el inicio del período correspondiente,
históricamente, a la formación de Catalunya y a su progresiva incorporación
al mundo europeo. Dicho período concluirá con la definitiva conquista
de las ciudades andalusíes de Tortosa (1148) y Lleida (1149). La conquista
conlleva un nuevo modelo de asentamiento castrense: el castillo, símbolo del
poder militar, siempre va acompañado de la iglesia, símbolo del poder
eclesiástico. Ejemplos de ello son el conjunto de la Baronia de Sant Oïsme
y el de Àger.
Por otro lado, el estilo románico, ya consolidado, se plasmará en la
Noguera con varias construcciones que, cronológicamente, se sitúan
ente los siglos XI y XIII. A nivel artístico se observan primero las influencias
italianas, concretamente de Lombardia, con Sant Pere de Ponts como el modelo catalán
más completo y monumental, con cabecera de tres ábsides y cúpula
en el crucero.
Después se dejan notar las formas del Rosselló, el Llenguadoc y Tolosa,
así como las influencias que llegan de al-Ándalus. Lo podemos observar
en la arquitectura de la colegiata de Àger y en su decoración escultórica,
posiblemeente uno de los mejores conjuntos escultóricos de la segunda mitad
del siglo XI conservados en Catalunya.
La llegada de las órdenes monásticas a lo largo del siglo XII, protegidas
por los comtes díUrgell, sobre todo por los resultados que obtienen en la organización
del espacio rural, nos legaron dos grandes exponentes arquitectónicos en la
comarca: Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes y el monasterio de Santa Maria
de les Franqueses. La construcción de ambos se inició a finales del
siglo XII y recogen las características del arte llamado, frecuentemente,
de transición al gótico, propio de lass obras realizadas a lo largo
del siglo XIII.
La entronización de Jaume II (1291-1327) en la Corona de Aragón, rey
formado y educado en Sicilia, supone el inicio de uno de los períodos artísticos
más brillantes de la historia de Catalunya, que se incorpora plenamente al
movimiento cultural europeo. Los siglos XIV y XV, siglos de oro del arte medieval
catalán; nobles, iglesia y clases urbanas adquieren una importante función
como clientes artísticos y promotores del nuevo lenguaje formal, conococido
como arte gótico, y que llegó a Catalunya en el año 1200. El
gótico triunfa tanto en las grandes iglesias y monasterios como en las iglesias
menores (Santa Maria de Balaguer, Santa Maria de Castelló de Farfanya y el
monasterio de Sant Domènec de Balaguer). Importantes escultores y pintores
de retablos embellecen estos templos y apareciendo el gusto por la escultura funeraria.
Además de las iglesias, se construyen importantes palacios vinculados a la
corona o a las familias nobiliarias con más poder adquisitivo. En esta época,
diversas obras civiles se construyen y/o reconstruyen como los puentes de Balaguer,
Camarasa y Alentorn.
Ermengol X, entre 1298 y 1313, ordenó la construcción del panteón
familiar de los Cabrera en la iglesia de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes.
Los sarcófagos de sus padres, Àlvar II y Cecília de Foix , el
de su hermano Àlvar, bizconde de Àger, y el suyo propio son obras sin
parangón en la Catalunya interior. Desafortunadamente, en el año 1906,
los sepulcros fueron vendidos y actualmente aparecen expuestos en The Cloisters Collections
de Nueva York.
Aún podemos contemplar algún ejemplar surgido de la escuela de Les
Avellanes. El Museu de la Noguera conserva dos fragmentos del sepulcro de dos de
los hijos de Alfons díUrgell y Teresa díEntença, ambos enterrados en una capilla
de la iglesia de Sant Domènec.
A lo largo del siglo XIV, Lleida fue un importante centro de actividad escultórica.
La gran producción de retablos en piedra policromada llegó a anular
casi completamente el trabajo de pintura sobre tabla. También las imágenes
dedicadas a la Virgen son relevantes, a menudo como complemento de los retablos.
Esto lo podemos observar en Santa Maria díAlbesa, Sant Miquel de Castelló
de Farfanya, Alós de Balaguer, mientras que en Les Avellanes, Cubells, Balaguer
y Camarasa, encontramos Vírgenes pintadas. |
|