|
La Balagî
del siglo XI
La importancia de la ciudad aumenta de forma considerable durante el siglo XI
y perdura hasta el momento de la conquista condal, en 1105. El castillo se convierte
en el palacio del gobernador del distrito, Yusuf al-Muzaffar. La existencia de una
aristocracia pujante, así como una serie de sabios, hacen evidente la vida
intelectual de esta medina. Sabemos que la ciudad disponía de otras mezquitas;
la más importante recibía el nombre de un personaje de la aristocracia
local, Avimoni, y posteriormente fue el emplazamiento de la iglesia de Sant Salvador.
Los baños, todavía sin localizar, eran un elemento fundamental en la
vida social de la ciudad andalusí y, según la documentación
latina, existían varios. También existían alhóndigas,
alojamientos para comerciantes, mercancías y animales de carga.
El crecimiento demográfico originó la adecuación de los nuevos
cementerios, cercanos a las vías de comunicación importantes. Se halla
documentado el situado al otro lado del río, en una zona próxima al
actual Sant Domènec.
La expansión urbanística definitiva se concretó con los arrabales
o barrios del Firal y el núcleo bajo, alrededor de la actual plaza de Sant
Salvador. Dicho crecimiento supuso la construcción de cuatro grandes obras:
- La ampliación
de las murallas que cerraban la ciudad para proteger los nuevos barrios.
- La canalización
del margen izquierdo del río.
- La construcción
de la acequia del Cup, necesaria para el consumo familiar y de edificios civiles
como baños, molinos, etc.
- La conducción
y cobertura del barranco del Torrent.
Entre los cambios
producidos en la ciudad durante el siglo XI destaca la organización de un
barrio dedicado a la alfarería, que se sitúa en el extremo noroccidental
del núcleo urbano, con sus correspondientes talleres y hornos. Sabemos que
la producción era variada, puesto que se cocían, como mínimo,
dieciocho piezas distintas, todas ellas destinadas al uso doméstico, y que,
además de abastecer a la ciudad, llegaban también a los pequeños
núcleos del área de influencia de Balaguer.
Las piezas están hechas a mano o en el torno y mayoritariamente presentan
una decoración pintada a base de manganeso.
Según la documentación, el territorio de Balaguer estaba fuertemente
islamizado, con presencia de numerosos asentamientos -desde castillos a almunias,
pasando por torres y pequeñas explotaciones rurales-, la mayoría de
los cuales tenían una economía agrícola y/o ganadera y cumplían
a su vez funciones militares estratégicas.
La primera referencia sobre el termino de la ciudad de Balaguer aparece en 1024,
pero no es hasta finales del siglo XI cuando se especifican con exactitud sus límites:
a oriente, los términos de los castillos de Camarasa, Cubells y Almenara;
al sur el termino de la ciudad de Lleida; a occidente el río Noguerola (Noguera
Ribagorçana) y, finalmente al norte los términos de los castillos de
Tartareu y Santa Linya.
|