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La vida en la ciudad
El conde, la nobleza y la iglesia tuvieron el gobierno y el control de la ciudad,
bajo un régimen feudal, desde la conquista hasta mediados del siglo XIII.
Pero la existencia de un grupo de prohombres que asesoraban al conde fue el precedente
y la génesis de una institución con poder municipal que el comte díUrgell
legalizó en 1311, la Paeria, con amplia autonomía y con la facultad
para dictar normas básicas propias que, en adelante, regirían la vida
ciudadana y que adquirieron forma en el Libro de Bandos i Ordenaciones.
Como en la mayoría de ciudades del Principado, en Balaguer existía
una comunidad judía minoritaria que se regía por una estructura social
y jurídica propia, la aljama. Tenemos abundante documentación a partir
de 1333, año en que se conforma la judería fuera del núcleo
urbano. A pesar de ser un poderoso grupo económico, con privilegios propios
como la realización de un mercado el miércoles, los judíos estaban
obligados a llevar un distintivo identificador. La judería disponía
de sinagoga, hospital, carnicería, baños y horno, que no compartían
con la comunidad cristiana por razones culturales y religiosas.
La agricultura era la actividad básica y se explotaban tanto los cultivos
de secano (viña, olivo, forrajes, cereales o azafrán) como los de la
huerta ( todo tipo de hortalizas, cáñamo y lino), con una actividad
derivada importante como eran los molinos harineros y las almazaras. Como en la mayoría
de las ciudades de la Baja Edad Media, la actividad artesanal tuvo un papel destacado
en la economía de la villa. Conocemos 32 oficios que fueron agrupandose en
gremios para regular y controlar la producción, la calidad y los precios de
las materias. Por un lado, la producción agraria y, por otro, la artesanal
consolidaron las ferias y los mercados como exponentes de una actividad comercial
importante que fue acompañada del privilegio de acuñar moneda. Balaguer
tenía dos ferias y el privilegio muy antiguo (1211) de mercado los sábados. |
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