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La Balaguer Comtal
Entre octubre y noviembre de 1105 los musulmanes eran asediados y derrotados
por las tropas comandadas por Pedro Ansúrez en la suda de Balaguer, último
reducto andalusí. La conquista de la ciudad por parte del tutor del Comte
díUrgell, Ermengol VIII (1105), fue violenta y provocó la ruina del núcleo
urbano y la emigración de la población andalusí. El primer cambio
inmediato fue la sacralización de los espacios de culto, con la conversión
de las mezquitas de la ciudad en iglesias cristianas: Santa Maria díAlmatà,
Santa Maria de la Suda, Sant Miquel y Sant Salvador.
Hacia la segunda mitad del siglo XII, después de haber conquistado la capital
del distrito, Larida, en 1149, se inicia la recuperación de la ciudad, la
reorganización de los sistemas de regadío, la reparación del
recinto amurallado, la construcción de nuevos edificios religiosos y los correspondientes
espacios funerarios. La Carta de Población se otorga en 1174.
La entrada de la Casa de Barcelona al frente del Comtat, a partir de 1314, significaba
un vínculo estrecho entre Balaguer y la estirpe que gobernaba la Corona de
Aragón; este hecho supuso un gran impulso a toda una serie de obras públicas
(Santa Maria, el puente y el portal de Sant Miquel, Sant Domènec, etc.) que
embellecieron la ciudad y que dibujaron la fisonomía que ha perdurado hasta
nuestros días. Un segundo hecho tuvo una repercusión crucial en la
organización urbana: la sentencia de Alfons el Benigne (1333) según
la cual los judíos tenían que vivir juntos, pero extramuros de la ciudad.
Ello supuso la creación de la judería, formada por las actuales calles
del Barri Nou, dels Teixidors, Miracle, Sant Josep, que acabó de configurar
la zona de la actual plaza del Mercadal. El último efecto de la sentencia
fue la ampliación de las murallas de la ciudad para proteger el nuevo barrio,
construcción finalizada a inicios del siglo XV.
La revuelta del Comte Jaume II el Dissortat contra el rey Fernando de Antequera supuso
la destrucción total del castillo en 1413. El asedio de las tropas reales
fue implacable y desencadenó una verdadera devastación del palacio,
que no resistió la artillería de la época, ni el saqueo de la
tropa, que fue pagada con el botín conseguido.
Con la conquista de Balaguer por parte del rey Fernando de Antequera y la desaparición
del Comtat díUrgell, la ciudad se incorporó a la Corona de Aragón sin
un papel político destacado. Se cerró así el largo período
medieval que vivió la génesis y la formación de la ciudad y
se inició la transición hacia la edad moderna, una época caracterizada
por el estancamiento urbano, económico y social.
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